Cuando reconocemos cómo crear hogar es solo el principio. ¿Cómo lo defendemos? Cuando nos sentimos violentadas en este lugar tan íntimo y seguro que hemos creado el dolor no siempre es inmediato. Me he dado cuenta que la rabia más grande que he sentido hacia otra persona es por esta razón, por que abrí las puertas y ya dentro soltaron el veneno. Después de mucho bordar me doy cuenta que toda esa rabia en realidad no era hacia estas personas venenosas, era hacia mí. Por no haber sido capaz de reconocer y poner los límites necesarios para proteger mi lugar más íntimo.
Una Casa no es un Hogar - Sesión 3
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